jueves, 28 de octubre de 2010

L♥ ve

Ayer estaba en casa -día de censo y muerte- resguardada completamente del mundo y de todo lo malo que pudiera llegar a sucederme.
El censo lo hizo Gisela.

Yo me levanté comodamente a las 11:30 en la cama de dos plazas que tiene mi prima, como 15 cuadras más allá del colchón en el piso donde durmió Gisela. Llegué a casa, y ya había pasado en censo, cosa que realmente no me interesa demasiado, salvo obvia novedad, porque no creo en el Organismo que después se propone analizar objetivamente los datos recolectados.

Gisela estaba con uno de sus sistemáticos ataques de nervios, porque se le quemó la pc, y el novio en vez de socorrerla presuroso, se dispuso a minimizar la situación provocando el aumento de la ira de Gisela, que en el momento justo exploto.

Claro esta, : el novio no estaba cuando exploto.
En cambio  para satisfacer todo su enojo, estaba yo.

Gisela limpiaba a fondo los pisos de esa casa, yo tomaba mate en un rincón. Se que ella tiene esa manía de la limpieza como terapia, y se que mi tiempo de psicologa y amiga bien valen que la limpieza la haga ella.

Asi que sin culpa, ella limpiaba, yo tomaba mates.

Al rato llegó Damian. Salvador anónimo de este tipo de situaciones, porque como es evidente, Gisela no menguó su cantaleta, pero al menos, yo compartía el peso, y podía dejar de escucharla cuando quería poniendo mi cabeza en otro lado, sabiendo que el buen Damian, esta pagando su lugar de novio, y bueno. no hay con que darle, que se la banque el. Al menos por amor a mi :)

Empezamos a estudiar, cada uno lo suyo. Gisela seguía refregando el piso y su rabieta.
Resuelve irse a la casa de un amigo que le presta compu, comida y techo para empezar a gestionar su pericia nuevamente, ahora si de mejor humor. Después de limpiar la casa, y limpiarse ella, TENIA que cambiarle el humor.

Con Damian pasamos una tarde de lo más linda. Recibimos amigos de nuestro trabajo anterior, cocinamos panqueques, nos reímos un montón. Jugué un poco a ser dueña de casa, y a que vivíamos juntos.

Nos besamos en la cama, en la cocina, en el piso.
Besos, besos. sí, que voy a andar mintiendo, algo más que besos también.

Se hizo de noche, cenamos juntos.
De Gisela ni noticias.
Para mi mejor, abrazada por una persona increíble, muy poco me importaba el tiempo, la noche, el sueño, el hambre, la navidad en el mundo, o el avión presidencial. Sin radio, sin tele, sin noticieros que manipulan mi emoción con imagenes o musiquitas.

Sola, con el amor. llena de sonrisas, de ciclopes que se besan, de dedos que dibujan bocas, y hasta la relectura de una carta de mi papá, con una parte que JAMAS había leído. (sobre eso mas adelante). No se si es amor, amor amor, sí sé que es algo distinto. nuevo, pleno, feliz.

Gisela apareció a la 01:00.
Damián se fué, como un caballero y yo me acosté sola, en la misma cama, mientras Gisela me contaba las conclusiones a las que había llegado, yo pensaba y pienso: no se si es amor, pero que feliz que me hace saber que hay alguien en el mundo que piensa en mi,


la pucha.

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