Es raro como se dan las cosas. Quizás siempre es determinante la persona que decide que las cosas no siguen, o que no empiezan. Dejando de esa manera al otro expuesto y con un síndrome de enamoramiento bastante patético dependiendo del caso.
Lo peor quizás es cuando pensas que ya esta y una ráfaga de viento con olor a verano te recuerda que no, que sigue ahí, menos latente, menos presente, ocupando menos espacio pero presente al fin.
Me pasa que veo a Francisco y no me molesta. Nada me molesta, ni siquiera cuando me toca la mano de casualidad o me dice chistes al oído. Pero sin embargo sigue ahí y de vez en cuando se aparece. Es un poco molesto en realidad; pero quizás no sea mi culpa.
Si yo hubiese determinado que no, que todo quedaba en el mar, ahora no estaría escribiendo esto,
Que molesto no poder cambiarlo y sin embargo repetiría la secuencia (quizás con algunos cambios en las escenas) porque fue la puerta inicial a la manera de ver las relaciones que tengo hoy. No se cuanto durara, tampoco pretendo vivir de esta manera siempre. Solo mientras siga siendo divertido.
Blanca.
Errabundeo: Aunque todo amor sea vivido como único y aunque el sujeto rechace la idea de repetirlo más tarde en otra parte, sorprende a veces en él una suerte de difusión del deseo amoroso; comprende entonces que está condenado a errar hasta la muerte, de amor en amor.
ResponderEliminarRoland Barthes •